Centro de entrenamiento en Santander

Todo el mundo sabe que el ejercicio es sinónimo de bienestar, salud y energía.

Muchos menos saben cómo encajarlo en su día a día y además, hacerlo sostenible.

Si te gustaría revertir esas sensaciones que te hacen pensar «me estoy haciendo mayor», pero encontrar tiempo y ganas para entrenar está siendo poco menos que imposible, presta atención.

Porque en esta página te voy a mostrar cómo yo mismo conseguí hacerlo.

Y más importante aún, cómo logré acompañarlo de un estilo de vida saludable.

Cuando empecé la universidad, mi objetivo era convertirme en un chico fitness, pero cuando terminé, había conseguido justo lo contrario.

¿Por qué?

Porque lo que parecían ser hábitos temporales por una nueva etapa, se acabaron convirtiendo en rutina.

 

Pasé de ser el típico chico delgado a tener barriguita cervecera.

Eso, combinado con mis piernas de palo, mis brazos de alambre y mi culo carpeta, hicieron que mi autoestima no pasara por su mejor momento.

Recuerdo que los últimos años me daba vergüenza hasta quedarme sin camiseta. Y que cuando me quitaba la sudadera, tenía mucho cuidado de no mostrar nada.

 

Otro aspecto que se deterioró considerablemente fue mi condición física.

Al notar que me fatigaba con esfuerzos cada vez más pequeños, comencé a evitar actividades que no fueran estrictamente necesarias, lo que me hizo pasar aún más tiempo en casa.

¿Y cómo influyó esto en mi vida amorosa?

Pues digamos que ligaba entre poco y nada. En aquella época lo último que se me pasaba por la cabeza era acercarme a alguien que me gustase.

No tenía la confianza suficiente.

 

Todo esto provocaba que los días se me pasaran sin mucho sentido.

Nada en plan crisis existencial (eso llegó un poco más tarde), simplemente el hecho de estar atrapado en una rutina de comer mal, descansar poco y moverme menos, hacía que me fuera sintiendo cada vez peor por dentro y por fuera.

 

Ahora, que me hubiera descuidado físicamente no quiere decir que fuera imbécil.

Sabía que necesitaba un cambio de hábitos, pero no tenía motivación ni sabía por dónde empezar, así que tomé la decisión que cualquiera hubiera tomado en mi situación:

Lo dejé para mañana.

Continué en esta dinámica hasta que un día (pasados ya los 30), me miré en el espejo y pensé:

 «¿En qué momento me he dejado tanto?».

 

No tuve ninguna iluminación ni tampoco venía un evento importante. Solo vi ese cuerpo escombro una vez más y me harté.

Me harté de vivir cansado, de que la ropa no me sentara bien y de perderme planes que realmente quería hacer.

Así, con la peor forma física de mi vida, di un giro de 180º grados.

Lo primero que hice fue cuidar mi alimentación

Dejé de improvisar lo que comía y me puse a investigar qué necesitaba para perder peso.

Probé todo tipo de dietas: paleo, keto, con ayunos, low carb…

Aunque conseguía ciertos resultados, a la larga las acababa abandonando.

¿Por qué?

Algunas te obligaban a vivir pegado al tupper y otras parecían diseñadas para un monje tibetano.

Decidí quedarme con las cosas buenas que tenían y desechar todas aquellas que no me funcionaban, para diseñar así mi propia “dieta”.

Se trataba de una forma saludable de comer que me permitía perder peso y lo más importante, no pasar hambre (no importa cuánta fuerza de voluntad tengas, el hambre siempre gana).

Lo segundo que hice fue buscar un método de entrenamiento que no me obligara a pasar media vida en el gimnasio

Algo que, con tres o cuatro sesiones a la semana de máximo una hora, me permitiera ganar músculo y perder grasa.

Probé rutinas pecho-bíceps, push-pull y buscate-la-vida. También todo tipo de deportes, pero al hacerlos al tuntún no veía resultados y los acababa dejando.

Tampoco me daban el aspecto que quería.

Al igual que con la alimentación, fueron años de ensayo-error hasta dar con lo que buscaba:

El entrenamiento funcional.
 
Esta metodología incluía ejercicios con aplicación directa en la vida real y además, trabajaba la movilidad.
 

(La movilidad no es tan impresionante como levantar ruedas de camión o hacer el pino en anillas, pero a largo plazo hace que te lesiones menos y te muevas mejor).

Decidí incorporar a esta metodología todo lo que había aprendido por mi cuenta, y así conseguí lo que parecía un entrenamiento hecho para mí.

El tercer paso fue combinar ambas y
mantenerlas en el tiempo
(fácil de decir, no tanto de hacer)

Los resultados fueron llegando:

Podía hacer un sprint hasta el autobús y decir los buenos días al conductor sin pedir una bala de oxígeno.

También podía levantar objetos pesados como muebles o maletas sin miedo a sufrir molestias.

Si en el grupo de amigos alguien proponía salir en bici o ir a la montaña, era de los primeros en apuntarme.

 

A mi alrededor la gente también lo empezó a notar.

La ropa me sentaba mejor, así que mi autoestima aumentó.

También empecé a pararme más tiempo frente al espejo, porque me sentía orgulloso de lo que veía al otro lado.

Y bueno… sí, mi vida amorosa también remontó.

 

Otra ventaja de cambiar de hábitos fue el aumento de energía. Pasé de ir siempre a medio gas a parecer el conejo de Duracell, gracias a que ahora dormía más profundo y seguido.

Es increíble lo agradecido que es nuestro cuerpo.

 

Pero basta de hablar de mí.

Es el momento de presentarte el programa en el que han derivado tantos años de estudio y experimentación.

Y al cual he sumado mi experiencia de más de 6 años como entrenador. Tanto con grupos grandes como en entrenamientos personales 1:1.

Deja que te presente…

El Programa 360FIT

Este programa está dirigido a hombres mayores de 30 años que quieren empezar o retomar el ejercicio. 

Que buscan apoyo para crear un estilo de vida saludable y, por qué no, también compartirlo con su familia.

Esto es todo lo que incluye:

Entrenamientos online en tu bolsillo

Una vez entres al programa, tendrás acceso a una aplicación móvil tan fácil de navegar como Netflix

Sin embargo, a diferencia de ésta o de otras aplicaciones de entrenamiento, no encontrarás cientos de vídeos que no tienes tiempo para ver. 

Tendrás entrenamientos de fuerza (que podrás realizar en casa si dispones de material), de cardio, y para fortalecer el abdomen

Enfocados en lo que necesitas para moverte y verte mejor.

¿Qué día es hoy? ¿Lunes? ¿Martes?

Pinchas en el que toque y ves los ejercicios que debes realizar. Con el número de repeticiones, intensidad, pesos y un vídeo mío para que veas cómo se hace.

También te pediré vídeos tuyos para asegurarme de que estás adoptando las posturas adecuadas. 

Un nutricionista en tu cocina

Lo mejor sería tener un chef que cocinara solo para ti, de eso no hay duda.

Pero lo segundo mejor es esto: un menú diseñado por el nutricionista de nuestro equipo, adaptado a tus gustos, intolerancias y necesidades energéticas. 

Con lista de la compra, recetas y consejos para que comer fuera de casa no sea un problema.

Las recetas son fáciles y rápidas de preparar, con ingredientes que encontrarás en cualquier supermercado y que no implican gastar más dinero del necesario. 

También incluye estrategias para evitar el rebote típico de muchas dietas restrictivas.

Ahora bien, al principio tocará pesar los alimentos. Es un rollo, lo sé, pero es necesario si queremos que el menú se ajuste a tus verdaderas necesidades.

Un entrenador (y motivador) en el cogote

Tenerme como Pepito Grillo es una de las cosas más molestas (y motivadoras) para alguien que quiere tomarse esto en serio.

¿Qué pasa si te surge un viaje? 

Recortaremos las sesiones para que puedas hacerlas entre reuniones y cena de equipo.

¿Y si quieres apuntarte a una carrera de 10km?

Ajustaremos los entrenamientos para que puedas terminarla sin dificultades.

¿Y si tienes molestias en el hombro izquierdo? 

Elegiremos ejercicios que lo rehabiliten y fortalezcan. 

El programa se adapta a ti y no al revés

Al final de cada sesión te pediré feedback para ponerme (de verdad) en tus zapatos.

También tendremos una videollamada semanal para resolver dudas, valorar resultados y hacer las modificaciones necesarias.

 Y podrás contactar conmigo de forma directa siempre que lo necesites.

¿Con quién trabajo?

Al igual que tú no eliges a cualquier entrenador, yo tampoco trabajo con cualquier persona.

Antes de acceder, deberás pasar una pequeña entrevista. Esto me permitirá conocer tu situación y ver si te puedo ayudar.

Si finalmente trabajamos juntos, debes tener en cuenta lo siguiente: 

Mi objetivo es ayudarte a tomar las riendas de tu salud, sacarte de tu zona de confort y ayudarte a alcanzar una mejor versión. 

Estaré a tu lado poniendo mi experiencia y conocimiento a tu disposición, pero si veo que puedes dar más, te lo diré.

Desde el primer minuto me volcaré al 100% contigo, así que espero lo mismo por tu parte. 

En esta página tienes toda la info necesaria para saber si te interesa el programa. 

Si no te convence o necesitas pensártelo, no pasa nada. Cada uno tiene sus tiempos. 

Tanto la primera vez como cada renovación, porque es el tiempo en el que podemos lograr un cambio significativo.

Mi programa está dirigido a personas adultas con poco tiempo libre, así que lo último que quiero es añadir más ruido a tu teléfono. 

Vale, pero... ¿puedes decirme ya cuánto cuesta?

El precio del Programa 360FIT es de 497€ pago único (tres meses), o tres pagos fraccionados de 200€ al mes.

¿Caro, barato? No lo sé.

Lo que sí sé es que a medida que pasen los años deberás gastar más tiempo y dinero si no te tomas en serio tu salud.

Si empiezas hoy, en unos meses de lo único que te arrepentirás es de no haber empezado antes.

Puedes no creerme, claro, pero recuerda:

Yo conseguí dejar atrás limitaciones y complejos siguiendo los pasos que te he comentado aquí.

Ahora, con más responsabilidades y más años, he logrado mantener esos hábitos y jamás cambiaría mi físico actual por el que tenía con 20 años.

 

¿Cuántas personas pueden decir eso?

Si tienes acceso a internet y compromiso, tú también puedes.

Nada te lo impide.

Pero es indudable que con un plan de entrenamiento y nutrición que te diga exactamente qué hacer cada día, será más rápido y sencillo.

Si realmente estás interesado en mejorar tu salud, pincha en el botón que encontrarás justo debajo:

Programa 360FIT

  • Entrevista inicial para conocer tu punto de partida y objetivos.
  • Acceso a plataforma online para que puedas realizar entrenamientos cuando y donde quieras.
  • Nutricionista en tu cocina para que sepas qué y cuánto comer.
  • Entrenador (y motivador) en el cogote las 24 horas del día, con chat privado, mediciones semanales y mínimo una videollamada a la semana.

*Al clicar se abrirá una conversación en WhatsApp. Escríbeme y te responderé lo antes posible.

Preguntas que quizás tengas

Si has llegado aquí es porque ya conoces el camino lento, inseguro y frustrante que es intentarlo todo por tu cuenta.

Buscar información fiable en internet, hacer cardio hasta morir de aburrimiento, probar dietas con menos sabor que una sopa de hospital, o el reduccionista «comer menos y moverse más».

El camino inteligente y más rápido es apoyarte en alguien que haya acompañado a otras personas a conseguir tu objetivo.

Sin modas ni trucos.

Solo con estrategias que han demostrado ser efectivas para lograr un físico atractivo y funcional, invirtiendo para ello el menor tiempo posible.

Si realmente estás interesado, clica ahora el botón que encontrarás justo debajo del recuadro:

Programa 360FIT

  • Entrevista inicial para conocer tu punto de partida y objetivos.
  • Acceso a plataforma online para que puedas realizar entrenamientos cuando y donde quieras.
  • Nutricionista en tu cocina para que sepas qué y cuánto comer.
  • Entrenador (y motivador) en el cogote las 24 horas del día, con chat privado, mediciones semanales y mínimo una videollamada a la semana.

*Al clicar se abrirá una conversación en WhatsApp. Escríbeme y te responderé lo antes posible.

© 2024 Awaken Fitness. Todos los derechos reservados